Juan Castillo, en su calidad de Secretario General de la Federación Departamental de Trabajadores del Cusco (FDTC), ha proyectado una postura de cautela analítica frente al escenario político actual. Según sus declaraciones, la organización sindical no tomará una decisión apresurada sobre a quién apoyar en la segunda vuelta electoral hasta que la ONPE emita el cómputo oficial al 100%. Para Castillo, es fundamental que cualquier respaldo sea el resultado de una asamblea orgánica ampliada, donde las bases regionales puedan debatir con el rigor que exige el momento histórico del país.
El dirigente enfatizó que el notable respaldo obtenido por Juntos por el Perú en las provincias altoandinas y rurales no es un fenómeno aislado, sino una respuesta directa de la población frente a las corrientes de racismo y marginación que han predominado en el discurso político centralista. Castillo interpreta este voto como un grito de identidad y una demanda de respeto hacia las regiones que históricamente han sido invisibilizadas, sugiriendo que la FDTC buscará canalizar ese sentimiento en una plataforma de exigencias concretas para el próximo gobierno.
Finalmente, Castillo subrayó que la agenda de la Federación estará centrada en la vigilancia de los derechos laborales y la ejecución de proyectos estratégicos para el Cusco. Independientemente del candidato que resulte elegido, la FDTC condicionará su apoyo o interlocución a compromisos firmes que garanticen la estabilidad del trabajador y el desarrollo de obras de infraestructura clave, asegurando que la organización se mantendrá como un ente fiscalizador para evitar que las promesas de campaña se diluyan una vez alcanzado el poder.



