El presidente de la Junta de Fiscales Superiores del Cusco, José Mayorga, informó que el trágico asesinato de una ciudadana paraguaya, registrado el pasado 9 de abril en un céntrico hotel de la ciudad, se convirtió en la pieza clave para desarticular una peligrosa estructura criminal. Las investigaciones preliminares han revelado que este homicidio no fue un hecho aislado, sino que permitió destapar las operaciones de una presunta red de crimen organizado autodenominada “Guerrilla Pobre”. Según las autoridades, existen indicios suficientes para vincular a esta facción con el Tren de Aragua, lo que confirma la expansión de estas células delictivas internacionales en la región imperial.
Tras el crimen, se puso en marcha una contraofensiva inmediata que se extendió entre el 9 y el 13 de abril. Este operativo conjunto, liderado por el Ministerio Público y la Policía Nacional, trascendió las fronteras locales, logrando la captura de 18 personas en intervenciones simultáneas realizadas en Cusco, Lima y Tumbes. Durante las diligencias, que incluyeron el allanamiento de más de una decena de inmuebles, las fuerzas del orden lograron incautar un importante arsenal de armas de fuego, diversas cantidades de droga, dinero en efectivo de dudosa procedencia y vehículos que eran utilizados para el despliegue de sus actividades ilícitas.
La magnitud de esta organización criminal abarca una amplia gama de delitos que mantenían en zozobra a diversos sectores de la ciudad. Según el fiscal Mayorga, la red estaría implicada en graves delitos de extorsión, tráfico ilícito de drogas y tenencia ilegal de armas, pero con un enfoque particularmente cruel en la trata de personas y la explotación sexual. Las investigaciones apuntan a que las víctimas eran principalmente mujeres extranjeras, quienes eran captadas y sometidas a regímenes de explotación bajo amenazas, confirmando así la peligrosidad de esta banda que buscaba establecer un control territorial sobre el comercio clandestino en la región.



