En plena antesala de las Fiestas del Cusco, una ola de indignación recorre la Ciudad Imperial tras las graves denuncias de trabajadores ediles y ciudadanos, quienes alertan sobre un colapso inminente en el servicio de limpieza pública debido a una alarmante escasez de personal para mitigar la acumulación de residuos. La crisis cobra un tinte de escándalo político y presupuestario: según los reportes, una parte significativa de los fondos asignados originalmente a la gestión de desechos y al bienestar de los obreros habría sido presuntamente desviada para la contratación de promotores e imagen institucional. Mientras las principales arterias turísticas y vecinales comienzan a lucir abarrotadas de basura en su mes más concurrido, los obreros municipales revelaron haber laborado durante meses en condiciones infrahumanas y sin los implementos básicos de protección biológica. En un intento de mitigar la presión mediática y tras constantes plantones, la Municipalidad Provincial entregó recién ayer los equipos de seguridad requeridos; una medida calificada de «tardía» e «insuficiente» que evidencia la grave desatención hacia la salud de quienes sostienen el ornato de la capital histórica del Perú durante su temporada turística más alta.



