El pasado 4 de mayo se marcaron oficialmente las labores de reinicio en el esperado puente Enrique P. Mejía, una infraestructura clave para la provincia de Canchis que ha permanecido detenida durante años. Sin embargo, lo que debería ser una noticia alentadora ha despertado serios cuestionamientos debido a la falta de transparencia sobre el estado real de la obra. El gerente regional de Infraestructura, Edward Arizaca, confirmó que el proyecto ha sido retomado y estimó su entrega final para el mes de septiembre, aunque evitó precisar los porcentajes actuales de avance físico, un detalle que genera suspicacia considerando que los trabajos se arrastran con deficiencias desde la gestión del exgobernador Jean Paul Benavente.
A pesar de la opacidad en las cifras de ejecución, el funcionario detalló que los esfuerzos actuales se concentrarán en culminar la estructura principal del puente y el sistema de cimentación profunda, conocido como caisson. Estos componentes críticos se ejecutarán bajo la modalidad de administración directa, con el fin de agilizar los procesos que mantuvieron la maquinaria detenida por tanto tiempo. La población de Canchis observa con cautela este nuevo anuncio, pues la ausencia de un reporte detallado sobre lo avanzado antes del reinicio deja dudas sobre posibles sobrecostos en una obra que parece no tener fin. Con la meta fijada para septiembre, la Gerencia de Infraestructura enfrenta el reto de concluir la parte técnica y, sobre todo, de ofrecer cuentas claras a una ciudadanía agotada por las promesas incumplidas.



