La presencia de grasa en el pavimento de Aguas Calientes, Machu Picchu, ha encendido las alarmas luego de que varias personas se resbalaran al transitar por la zona. Esta situación convierte el paso peatonal en un peligro y aumenta el riesgo de accidentes.
A ello se suma la restricción del paso, mientras vecinos y transeúntes esperan una intervención inmediata. ¿Qué esperan la empresa eléctrica y la Municipalidad para solucionar este problema y evitar una posible tragedia?
La población exige acciones urgentes antes de que alguien resulte gravemente herido. La seguridad de los ciudadanos no puede seguir esperando.



