El jefe de Defensa Civil de la Municipalidad Provincial del Cusco, Ronald Paucar Alcarraz, confirmó que los tres movimientos sísmicos registrados durante la noche no dejaron daños de consideración ni afectaciones a la población. Asimismo, descartó versiones sobre supuestos daños en el templo de San Jerónimo y exhortó a la ciudadanía a informarse únicamente a través de fuentes oficiales.
Tras los movimientos telúricos, equipos de Seguridad Ciudadana y Defensa Civil realizaron un monitoreo en distintos sectores de la ciudad del Cusco y comunidades, sin reportar afectaciones relevantes. En San Jerónimo, señalado como la zona del epicentro, las autoridades verificaron la situación y reportaron normalidad.
Paucar explicó que el movimiento tuvo un epicentro superficial, ubicado aproximadamente a 11 kilómetros de profundidad, característica que, según señaló, habría contribuido a que el sismo fuera percibido con mayor intensidad, aunque de manera más localizada.
“La falla Tambomachay y más abajo hay más fallas. Cusco está lleno de fallas”, señaló el funcionario al explicar las características geológicas de la zona.
Según Paucar, la presencia de estos sistemas de fallas habría influido en que el movimiento se percibiera de manera “más puntual”, debido a que el evento se produjo a poca profundidad y “no ha abarcado mucha extensión”.
El jefe de Defensa Civil recordó que la ciudad del Cusco se encuentra en un territorio con presencia de diferentes sistemas de fallas geológicas, por lo que recomendó a la población mantener las medidas de prevención y estar preparada ante la posibilidad de nuevos movimientos sísmicos.
Asimismo, hizo énfasis en la seguridad de las ferias y actividades comerciales, señalando que estos espacios deben contar con rutas de evacuación claramente identificadas, señalización adecuada y brigadas de emergencia. Precisó que estas medidas deben mantenerse tanto durante actividades diurnas como nocturnas, debido a que un sismo puede ocurrir en cualquier momento.
Finalmente, Paucar pidió a la población evitar compartir fotografías, videos o versiones sobre supuestos daños que no hayan sido confirmados por las autoridades, especialmente a través de redes sociales, para evitar generar alarma innecesaria.



