La reciente designación del nuevo director del Hospital Regional ha desatado una crisis institucional debido a cuestionamientos sobre su idoneidad. Los trabajadores denuncian que el funcionario arrastra antecedentes de nombramientos irregulares en gestiones pasadas, incluso durante la pandemia, lo que genera una profunda desconfianza. Advierten que, en apenas unos días de gestión, ya se perciben decisiones polémicas que no contribuyen a solucionar las carencias de un nosocomio que atiende al 95% de la población regional.
A este malestar se suma la denuncia de la dirigente Rosalina Torres sobre presuntos «grupos de poder» que influirían en la administración para favorecer intereses particulares y sindicales. Esta supuesta falta de transparencia no solo pone en riesgo los derechos laborales, sino que también alimenta un clima de temor ante posibles represalias contra quienes fiscalizan la gestión. Ante este escenario, el personal no descarta iniciar medidas de protesta si las autoridades no revisan el nombramiento para garantizar una dirección técnica y ética.



