La Unidad de Flagrancia del Poder Judicial del Cusco dictó siete días de detención preliminar contra Abel Juan Coya Quispe (54) y Arnold Coya Huamán (32), presuntos responsables de la muerte de Estanislao Flores Cruz, hallado sin vida en el sector de la Bombonera, APV Alto Los Incas, con evidentes signos de violencia.
Un presunto intento de incendio se registró en un inmueble donde funcionaba un negocio, dejando como saldo una menor de edad herida. El hecho ocurrió en horas de la madrugada, cuando personas desconocidas habrían intentado ingresar al local, pero no lograron hacerlo debido a las rejas de seguridad.
La inseguridad ciudadana se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los habitantes de la ciudad del Cusco. En los últimos meses, vecinos de distintos distritos han reportado un incremento de robos al paso, asaltos nocturnos, asesinatos y extorciones han generado una creciente sensación de temor, especialmente en zonas con alta afluencia turística y en el centro historico.
De acuerdo con testimonios recogidos por este medio, los delitos se concentran principalmente en horas de la noche y madrugada, cuando la presencia policial es percibida como insuficiente. Transeúntes señalan que la poca iluminación pública y el consumo de alcohol en espacios abiertos y la falta de efectivos policiales facilitan la acción de la delincuencia. “Ya no es seguro caminar tranquilo por la ciudada del Cusco por los actos criminales” comentaron los vecinos en la Plaza Tupac Amaru”.
Las autoridades locales han reconocido la problemática y aseguran que se están implementando medidas para reforzar la seguridad, como el aumento del patrullaje integrado entre la Policía Nacional y el serenazgo, así como el uso de cámaras de videovigilancia. Sin embargo, la población considera que estas acciones aún no son suficientes y exige estrategias más efectivas y sostenidas en el tiempo.
Mientras Cusco continúa siendo uno de los principales destinos turísticos del país, la inseguridad representa un desafío que afecta tanto a residentes como a visitantes. Especialistas coinciden en que enfrentar este problema requiere no solo mayor control policial, sino también políticas de prevención, recuperación de espacios públicos y participación activa de la ciudadanía para devolver la tranquilidad a la ciudad.



