El gobernador regional de Cusco, Werner Salcedo, aseguró que los incendios forestales que arrasan todas las provincias de la región son provocados intencionalmente por personas a las
que llamó «extremistas y antorcheros» opositores a su gobierno. Sin mostrar una sola denuncia, pericia o prueba, dijo sustentarse solo en «informes de inteligencia» y afirmó que es
una práctica a nivel nacional para desestabilizar.
La acusación ignora por completo la realidad que vive Cusco: un severo estrés hídrico, ausencia de lluvias y suelos secos que vuelven incontrolable cualquier quema, sumado a la práctica
ancestral del roce que realizan comunidades campesinas para renovar pastos. Convertir una costumbre agraria que necesita capacitación y prevención en un acto de sabotaje político es
criminalizar al campesino para lavarse las manos. Mientras tanto, el gobernador anuncia como gran logro la inversión de 23 millones y el uso de helicópteros para apagar el fuego.



