Durante la entrada de las imágenes a la Catedral del Cusco en el marco del Corpus Christi, la escultura de San Cristóbal estuvo a punto de caer, hecho que generó gran tensión y dejó fisuras visibles. Ante el riesgo para su conservación, la Dirección Desconcentrada de Cultura y el Arzobispado anunciaron oficialmente que la imagen no participará en el recorrido del día central para someterla a restauración.
La noticia causó tristeza, decepción e indignación en la población, pues San Cristóbal es una de las imágenes más representativas y queridas del conjunto de 15 santos y vírgenes que conforman esta festividad, declarada Patrimonio Cultural de la Nación. Los devotos cuestionan la gestión actual de la mayordomía, señalando que se habrían priorizado intereses ajenos a la fe como vínculos con el Deportivo Garcilaso, debilitando el sentido religioso y el respeto a la tradición. Exigen que, en adelante, la organización quede en manos de personas comprometidas con la devoción y el cuidado de las imágenes, recordando que ser mayordomo o cargador es un honor y una responsabilidad sagrada.
El Corpus Christi 2026 se desarrollará sin la presencia de San Cristóbal, pero con la esperanza de que su pronta recuperación permita su regreso en futuras ediciones. La voz de los fieles es clara: las tradiciones cusqueñas, las imágenes y los devotos merecen ser tratados con seriedad, respeto y verdadero espíritu de servicio.



